In Mellenbach Flippanden – 37. Y se me hincharon las narices…

19/12/2011

Lunes. Anoche no cené nada sólido, pero sí al menos un Schnitzel con guarnición completa, por eso de „Drei Bier sind ein Schnitzel“. No me dolió el estómago, ni tenía resaca.

Hacía rasca. Llegamos al curro. Fui a bajar del coche de Jorge, que es un 4×4 y por tanto es alto. Se me fue la pierna de varas. Intenté falcar la otra. Se me iba también, y no tenía forma de agarrarme a nada. Cada vez que resabalaba un pie, intentaba tenerme en pie sobre el otro, y así sucesivamente. Había ido a salir del coche directamente sobre una placa de hielo.

Al final decidí rendirme ante lo inevitable. Dejé de bailar el kastaschock y me dejé caer de la forma menos dolorosa posible. Dos compañeras que pasaban me ayudaron a levantarme. Como ellas ya estaban acostumbradas a estas cosas, iban andando como las muñecas de Famosa. “Si te hubieras hecho algo grave, esto contaría como accidente laboral, ya que ha sido yendo hacia el trabajo”. ¡Sí, pero prefiero no romperme nada y currar!

Por cierto, esto es a lo que yo llamo “empezar la semana con mal pie” XD

A lo largo del día, todo el mundo me preguntó por el resbalón. Desde luego, las normas de confidencialidad en esta empresa no se aplican a la vida personal de los trabajadores. Al menos, no a la mía.

Por cierto, la gente pronto se deseará feliz año nuevo y esas cosas. La expresión alemana para “Feliz año nuevo” es „Guten Rutsch“, literalmente “buen resbalón” (se supone que “resbalas” hacia el nuevo año). Me estoy viendo venir el cachondeo…

A mediodía, Matthias se quedó un rato explicándome cosas de EMC. Llegué a la cocina el último. Hoy tenía Gulasch, un estofado típico de Hungría. Casi todo el mundo había pedido lo mismo. Pero allí sólo había una ración, y no era de Gulasch, sino de una sopa de cosas con una salchicha entera en medio. No sé qué manía tienen los alemanes de meter salchichas en la sopa, en vez de meterlas en sitios más interesantes…

Tal y como sospechaba, mi Gulasch se lo estaba comiendo tranquilamente Jorge. Como no sabe ni papa de alemán, pide la comida al azar, y hasta ahora sólo una vez le ha tocado algo que no le gustaba. Por lo visto, preguntó cuál era su plato y se lo dijeron mal. (Aunque si sólo hay dos diferentes en la lista del pedido, y encima en ellos pone “S” de Sopa, o Suppe, no hace falta ser Sherlock Holmes para averiguar cuál es tu plato).

El miércoles marqué 2 goles en el fútbol, más otro que me anularon por no sé qué historia. Eso sí, a cambio me llevé un codazo involuntario en toda la tocha. Estuve un buen rato tendido en el suelo, aparte del dolor, porque iba corriendo tirando los higadillos y aquel golpe me frenó en seco. Al final no me hice nada, salvo el moratón. Mira por donde, al final se me han hinchado las narices en este pueblo XD

En el vestuario todos hacían coñas sobre mi nariz. El chaval que me dio tenía una marca en el codo. Por lo visto, mi tocha es de acero toledano. Roberto me dijo que aprovechara para pasear por donde hubiera mozas: „Wie groß ist die Nase eines Mannes, so hat er sein Johannes“ (“Lo grande que es la nariz de un hombre, así tiene él su Juanito“). Al final acabé diciendo: „Basta! Ich habe schon die Nase voll!“ (“Basta, ya estoy hasta las narices”; sí, se dice así en alemán).

Luego vino la mujer de uno de los jugadores, que curra en mi empresa. Mañana todo el mundo me va a preguntar por la nariz. Eso sí, llevé una coca en llanda que causó furor. Antes de que acabara la jornada ya iba rulando la receta, que traduje a Joachim y él se encargó de predicar.

Por fin circularan rumores sobre mis virtudes, aunque sólo sea en torno a mis habilidades gastronómicas (suena mejor que “culinarias”). Eso sí, por el salchichón que me puse hace un mes en los gallumbos, nadie me ha preguntado aún XD

BARVADER ’11


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