A eso de las 10 h sonó el despertador. Pero fuera de la colcha hacía un frío de cojones, así que hiberné una horita más. Fue la hora que tardé en asumir que la temperatura no iba a subir mucho más, así que me levanté. Busqué el radiador. No me creo que un hotel de esta ciudad no use de eso. Estaba justo detrás de las cortinas. Ahí está bien. Bien camuflado.
Con abrigo se estaba bien al sol. Pero no a la sombra. Compré todo lo que necesitaba en un momento, aunque pensé que me iba a llevar todo el día. Mirando en las FAQ (Frequently Asked Questions) descubrí cómo conseguir cobertura de Simyo. Por fin pude usar el móvil
Quedé con Amparo, también conocida como Alison, que este finde andaba por Erfurt. Para evitar pérdidas de tiempo, que era limitado, pillé un kebab. Oí al chaval que pasó antes pedir una “Vita Cola”, esto es, el refresco oficial de la antigua Alemania del Este. LoL. Me pillé una, por curiosidad. Resultó ser como gaseosa negra con un ligero sabor a cola.
Llegué al Dom (catedral), junto al cual habían montado una feria (que según he visto en otros sitios, también se llama Dom), con motivo del Oktoberfest. Parece ser que sólo en Munich se celebra el Oktoberfest en septiembre. Allí estaban Ampower, Andi (bávaro) y Mandi (alemana de no sé dónde). Suelo tener muy mala memoria para los nombres, pero en este caso no tengo excusa.
Estuvimos un par de horas de charreta, tomando birras. Andi está como un cencerro. Amparo estaba destrozada de la noche anterior, así que se fue a echar una siesta para poder darlo todo hoy.
De camino al hotel caí en la cuenta de que aún no me había tomado ningún café, aunque tampoco me había puesto de mala leche. Entré en una cafetería. Las chicas se hicieron un lío con la máquina, no debí haberles pedido un espresso doppio.
Aparte, porque ellas lo concebían como un “café muy largo”. Sabía a café, pero muy flojo. De hecho, al llegar al hotel me entró sueño
Eso sí, las chicas muy atentas y serviciales, pidiéndome mil disculpas (o una disculpa pero mil veces, lo que según Calabria viene a ser un facsímil de disculpas) por liarse con la máquina, y desviviéndose para conseguirme un cenicero.
Por cierto, vi muchas Fachwerkhäuser por el centro de Erfurt. Esto es, casas tradicionales alemanas hechas con barro, paja y madera. Esto contrasta con los bloques de pisos de las afueras, más parecidos a los edificios de viviendas españoles.
Por la noche fui a cenar a un asiático que había junto al hotel. Comida más que abundante, y muy buena. En una tele estaban poniendo mixes de la MTV, desde el grandioso I will survive vs Eye of the Tiger, o blasfemias como Smoke on the Water vs un rapero del Bronx. Al cabo de una hora ya agobiaba. Para mi horror descubrí que en la cafetería del hotel estaban poniendo el mismo canal :-S
Más tarde salí de juerga… o esa era mi intención. Localicé 3 bares jevis en una web alemana al uso, y fui a buscarlos. El primero, en Anger (una plaza, o “Enfado” en inglés) estaba situado en un local en venta. Mal empezamos. Bueno, aún quedan 2.
El segundo, en la Meister-No-se-quién-Straße, era en realidad una iglesia. Deberían colgar de los cojones a quien miente por internet. Fui al tercero, que paraba cerca.
La entrada del Is-Six parecía más bien la de un puticlub o algo peor, como algo muy muy discreto. Bajando unas escaleras vi un panfleto con conciertos de Saltatio Mortis y de Death Metal. En el bar, lo único que había de Metal eran unas planchas adornando una columna, por lo demás era un chill-out. Eso sí, pusieron una canción de los Maiden en todo el rato.
Por lo demás, una camarera un poco seca, y una carta de 44 (cuarenta y cuatro) páginas con chupitos, cócteles, mil licores de mil marcas diferentes (algunos con bichos incluidos), etc. A destacar la “ruleta rusa”, consiste en una ronda de chupitos de menta menos uno, que es de absenta de 90 º.
Así que me omé una birra y un chupito, y a sobar, no sin antes arrepentirme del kebab de la comida; incluso versioné “Resistiré” de Barón Rojo como “Me jiñaré”. Igual le paso la letra a los del Reno Renardo, a ver qué les parece XD
BARVADER ’11