El martes comimos con Thom, Thomas y otro colega suyo, en un restaurante típico alemán, con camareras pechugonas en trajes tradicionales. A mala hora dejé que me explicara Thom cómo llegar, en alemán. Tardamos algo más, pero llegamos.
Me pedí unas salchichas blancas cocidas con mostaza bávara (dulce) y un Brezel. ¡Me encantan! En el menú ponían 2, pero se podían pedir más, así que pedí 4. Los alemanes, camareras incluidas, me dijeron de burro en adelante. ¿Hola? Cuando estaba en Freiburg hicimos un “desayuno bávaro” y me comí 5 salchichas blancas y 2 ó 3 Brezel. Ratifico lo dicho: estaba de muerte.
Neo se pilló un plato que tenía cantidades ingentes de comida. Se fue un momento al lavabo. La camarera iba a retirarle el plato, y le sorprendió oír que quería acabárselo. „Er hat kein Bauch, sonst ein schwarzes Loch“ (No tiene barriga, sino un agujero negro). Descojone.
Thomas nos preguntó si necesitábamos “algo” para el Wacken. Abiertamente, delante de Thom, que es bastante intransigente con el tema. LoL. ¡Pero si cuando fuimos al partido del St. Pauli, me dijo que ni le mencionara a Thom que habíamos fumado! Thom se puso a mirar el iPhone, como desconectando, pero con malas caras. Ya la hemos liao…
Neo quería mirarse ropa militar para Airsoft, que en Alemania es muuuuucho más barata que en España. Thom nos recomendó una tienda por St. Pauli. Fuimos para allá al son de Los Gandules: “Culebra letal”, “Mi ojete”, “La mantelería”, “El hombre de suelo de autobús”… a destacar la canción “Pienso luego Egipto”: “Jeroglí, glí, glíííí”, a la que JK y yo nos hemos enganchado.
Entramos en la tienda. En efecto, todo valía la mitad que en España. Además, no es necesario comprar el uniforme en un pack, sino que puedes elegir el pantalón y la camisa de tallas distintas (que era lo que Neo necesitaba), o pillar sólo una pieza. La dependienta hablaba algo de inglés, aunque con mi alemán trapero ya puedo desenvolverme bien. Ella sabía decir en español “Una segvesa pog favog”… como todo alemán que se precie. “And I don’t like beer, but I can ask for it” XDDD
Salimos de la tienda. Ganas viles de miccionar, cosa que hicimos entre los arbustos de un frondoso parque, reivindicando nuestra libertad como ciudadanos europeos. Buen momento para estrenar el uniforme de camuflaje
Tomamos un espresso en el Lagona. Por momentos cayó la del pulpo. Dejamos el coche frente al St. Pauli’s Eck, que es donde continué el pedal que pillé en el estadio de Millerntor. Enfrente había una tienda de parafernalia ochentera, a destacar un cartel de Rambo y un vinilo de los Kiss, tirao de precio. Menos mal que no entramos, porque Neo y yo íbamos a darnos de hostias por él…
Dejamos los bártulos en el hotel, y fuimos a casa de Thomas. Sólo tenía un cogollín, pero eso junto con la microchina que traía, sería suficiente. Luego recogimos las sillas en casa de Thom. (Sí, se llaman los dos Thom/as, por si no os habíais dado cuenta). No puso buena cara de pensar que veníamos de casa de su tocayo.
Cenamos en el BigEasy, que pillaba cerca. Hamburguesas muy sabrosas. A JK y a mí nos chocó que la camarera dijera „noch eine?“ en vez de „noch eins?“, para ver si queríamos otra birra (eine = femenino, pero Bier es neutro). A posteriori, JK averiguó que la chica nos lo preguntó en dialecto.
Pero lo más gracioso vino al pagar. Eran 55.10 ó algo así. Saqué 61 € y le dije “56″ (forma de dar la propina en Alemania), para que me devolviera un billete de 5. Y me devolvió… 10 €. Cuando hicieron el reparto de habilidades, ésta eligió la de “guapa”, y su compañera de curro, “lista”. Esta vez, Neo no preguntó por el „Pissenzimmer“ XD
De camino al hotel, había que repostar. Neo: “Si veis una gasolinera, gritad como mandriles”.
Al rato, yo: “¡¡¡COMO MANDRILES!!!”
En la rueda de prensa posterior a los hechos:
“Yo… yo no sabía si parar el coche y darle un abrazo, o si darle dos hostias…” Neo.
Fuimos a la gasolinera de nuestro colega el turco. Se descojonó al ver el coche (el otro día vinimos sólo con una bolsa de tela y saqueamos las Desperados de 65 cl). Le dije que queríamos llenar el depósito. Soltó algo en alemán, que debe de ser en español: “Venga ya!”. Obviamente, tras llenar el depósito de gasolina, llenamos el maletero de birra XD
En el hotel, consultamos el correo electrónico. 15 minutos de internet, 5 € (en una hora se pagan la conexión todo el mes, los muy mamones). Me llamó Farolo, y me felició el cumple por anticipado.
Después teñimos el pelo de negro a Neo, como viene siendo tradición en los Wacken. Yo me puse algo de decolorante en la perilla, a ver si hacía algo. Schireen tenía razón: el decolorante me dio unos Bastard Picores from Hell, y apenas acabé con dos pelitos rubios. Encima no podía fumar, porque tenía decolorante (y por tanto, amoniaco) en el mostacho.
Dimos buena cuenta de las birras, vimos un programa de cámara oculta en alemán -MUY GRANDE-, y a sobar…
BARVADER ’10